A través de la simbología, y de la iconografía en un plano más visual, manifestamos una elección.
Elegir con quien quiero caminar, tiene que ver con afinar nuestro instrumento en una nota en concreto, llevando a un plano más físico la frecuencia con la que queremos estar alineados para sincronizarnos con sus cualidades y guía.
Cuando colocamos una figura o imagen en nuestro altar, es exactamente eso lo que estamos buscando.
Por esta razón, entendemos nuestras joyas de esta manera, como una vía para llevar a lo tangible esa presencia elegida, y caminar acompañados, en lo invisible y en lo concreto.
Aterrizando este concepto, un ejemplo sería:
Cuando llevo conmigo a la Arcangelina Ariel, me alineo con las cualidades de la Leona de Dios y su coraje; con la conciencia viva de la naturaleza que también somos.
Cuando llevo a la Tara Blanca, conecto con la serenidad, la confianza y la protección suave frente a las adversidades.
Si tu alma pudiera elegir compañía para este momento de vida... ¿a quién llamaría a tu lado?