Hay situaciones que se estancan en el sufrimiento.
Reacciones y respuestas que se repiten día tras día, anclándonos en un pesar constante, donde no logramos ver la salida.
Pero el problema no está en la situación que se repite, sino en el momento en que deja de hacerlo.
Cada vez que una experiencia dolorosa vuelve una y otra vez, es la vida tocando tu puerta, queriéndote, esperándote...
Para que elijas diferente.
Para que recuerdes que el amor hacia ti mismo no se encuentra en la solución inmediata, sino en el aprendizaje profundo que transforma.
Mientras siga sucediendo, la vida sabe que sigues en el juego.
Sabe que no te has rendido.
Y por eso, ella tampoco lo hace contigo.